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LA LECCION DEL PARQUE PDF Imprimir E-mail
Escrito por Carlos Luis González   
Wednesday, 01 August 2007
Como muchos ya deben saber, se esta terminando la remodelación del parque de Jipijapa (Prometemos las fotos, pronto).  Tal
como fue originalmente se divide en tres partes: La Plazoleta de la Libertad, la parte central o Jardín de la Glorieta y el otro
extremo, de Juegos Infantiles.

El 1º de Agosto llevé a mi hijo, por primera vez para mí, al parque de los juegos que es bastante completo, tiene tres resbaladeras y un tobogán espiral.   Lo que me lleva a esta nota, es algo que me observé mientras mi hijo jugaba en el tobogán y yo lo estaba cuidando.

Temprano en la mañana escuche en la radio que personas se quejaban porque los guardias de los juegos(municipales, de primera) habían maltratado a un niño mientras jugaba, me pareció bastante extraño y escuche con incredulidad razones por lo que esto podía haber pasado y los consiguientes justificativos que tendrían los guardias.

En la tarde estuvimos allí.  En el tobogán se formaba una aglomeración de unos 20 o 30 niños de diferentes edades, y evidentemente estratos sociales.  Al llegar me llamó la atención el caos que encontré, he acompañado a jugar a mi hijo en patios de centros comerciales de varias ciudades, también en parques públicos, incluso estuve en el patio de juegos del Malecón 2.000 de Guayaquil una semana antes del 25 de Julio, lo que fue bastante estresante, pero nunca había visto un caos de las características del que vi en Jipijapa. 

Al principio observé para tratar de identificar el problema: había niños de un poco más de 10 años y además niños de menos de 5 años.  Todos querían resbalarse primero.  Naturalmente los mayores lo conseguían más frecuentemente, a veces después de conatos de boxeo.  Los niños menores no podían pasar, se frustraban y protestaban.  A veces al estar en la boca del tobogán sentían miedo y eran empujados por la masa que venia atrás.  Los alumnos del vespertino del Alejo Lascano llegaron en grupo a lanzarse con mochilas y uniformes (calculen: mínimo 12 años).

Como padre responsable, que creo que soy, me vi en la obligación de tratar de que mi hijo juegue en un ambiente agradable, como es lógico, así que trate de lograrlo.  Pero no como una señora que desesperada discutía con los niños mas grandes recriminándoles porque eran mayores para estar allí.  No como el guardia que con tono enérgico apartó a un niño pobre (tal vez betunero, bastante mayorcito) impidiendo que jugara. No me pareció la solución.  Apelando a mi experiencia  -que es bastante, créanlo-  trate de que el juego fluyera, que ningún niño, incluyendo mi hijo, fuera un obstáculo para la persona que venía detrás.  Al fin y al cabo, amigos, todos tenían derecho a jugar allí ese día y cualquier otro. 

¿Y saben que? Resultó.  El juego fluyó como maquinaria aceitada con un toquecito aquí con una llamada de atención acá. Nada de gritos, solo pequeñas ordenes.  Todos se divirtieron.

De todo esto sale una lección que la podemos utilizar en nuestra convivencia aquí en Jipijapa y en todo el mundo…  Siempre habrá niños más grandes y más pequeños. Siempre habrá niños más rápidos y más lentos. Siempre habrá personas que se acobardan y necesiten ayuda.  Siempre habrán señoras desesperadas y guardias injustos.  Siempre habrá grupos que no pretendan sino crear el caos y el desorden. 

Pero…  Tenemos que entender que todos tenemos derecho de estar aquí. Para que todos podamos divertirnos - ser felices, realizados - en una comunidad, debemos fluir como maquinas aceitadas.  Siendo cada uno de nosotros una parte del motor o un participante del juego. Siempre tiene que haber una figura directiva, una autoridad, que no tiene que imponer, sino alentar conductas que favorezcan el flujo de las actividades y la igualdad de los participantes.

Desde el momento que comprendamos que tenemos que aguardar nuestro turno -ya que siempre tendremos la oportunidad de resbalarnos-.  Que entendamos que ninguno esta por encima de los demás. Que nos concentremos en avanzar porque atrás nuestro viene la masa de gente.   Todos podremos jugar en paz.

Saludos

CLG

PD.  Una sugerencia a los guardias municipales: que si no lo han hecho, reciban un seminario de relaciones humanas.  No debería de haber quejas, la labor de los guardias siempre será más de beneficio que de perjuicio.  Por si las moscas, deberían evitar tocar en lo posible a los niños. Por eso, porque son niños.  Mucha responsabilidad tenemos también cada uno de nosotros como padres quienes debemos preocuparnos en las condiciones de salud mental en las que juegan nuestros hijos.  Formemos personas sin conflictos.


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